Recuerdo abrir la ventana esa mañana y lo primero que pensé es que quería hacer un muñeco de nieve, pero claro seguía teniendo clase, cosa que obviamente fue imposible. Salí a dar un paseo con mis padres, mi hermana y mi perro, estuvimos jugando y yo como siempre haciendo fotos, tantas que acabé con las manos heladas sin los guantes, pero mereció la pena.